Vacío

Cada día es una carrera contra mí misma, contra el vacío en mi vida. Corro, me escondo en el trabajo, me escondo en la música, corro entre todas las cosas que tengo que hacer, evito pensar y siento que llevo la delantera. Hasta que al final del día, el vacío siempre me alcanza y me gana. Con tantas cosas que tengo, tantos proyectos, tanto trabajo, tanta “vida por delante”, siempre soy malagradecida y la soledad me invade la vida, y me dice que nada de lo que tengo sirve, si mi vida está <>. Al final del día sólo quedan promesas sin cumplir <>, falsos te quiero <>, un lugar frío al que llegar <>, ningún sitio donde esconderse. Si con todas estas cosas el vacío no se llena, ¿entonces con qué? ¿Cómo se afronta? Sólo sé huir...

Life's too short to even care at all...


Cartas: 9/10

Querido compañero,

¿Qué me está pasando? Tengo mucho miedo estos días. Ya no me siento como antes, todo está cambiando más rápido de lo que puedo asimilar. ¿Por qué están pasando estas cosas? no creo que me las merezca, o tal vez mi mente está muy nublada para poder ver la realidad. ¿Tú crees que sí me lo merezco? bueno, tal vez sí me las merezco, pero no las quiero. Como sea, ¿por qué tiene que pasar todo tan junto? No sé qué pasa, no puedo entenderlo. Me siento rara, como si no pudiera recordar la última vez que fui verdaderamente feliz, o la última vez que pasé dos días seguidos sin insomnio, sin sentirme perseguida por esta depresión. Tú me conoces, sabes la rapidez con la que me pongo triste. Pero esto es diferente, es más intenso y me aterra, no sé qué hacer.
De verdad, he intentado sonreír más estos días, pero mis intentos parecen vacíos, sin significado alguno. ¿Te has preguntado alguna vez por qué estás aquí, por qué vives? Me lo pregunto constantemente, desde que tengo uso de razón. Siempre puedo encontrar una respuesta, y hasta varias, rápidamente. Pero últimamente no puedo... Amigo, ¿qué me pasa?

Extraño la persona que solía ser, tan emocionada con la vida. La nostalgia se apodera de mí rápidamente. Desearía volver a esa época donde mi mayor preocupación era qué sabor de helado escoger, y mi mayor arrepentimiento era desear haber escogido otro sabor. Escribiendo eso noté lo tonto que suena, pero es así. Quiero volver a esa ingenuidad, a esa inocencia que me caracterizaba y todos notaban en mí. Quisiera que estuvieras aquí y me hicieras sentir protegida y tranquila, que me abrazaras y me dijeras que todo estará bien.

Hoy intenté salir, intenté distraerme como siempre me dices que haga. Por un rato me sentí muy bien, me reí y hasta me sentí feliz. Pero los momentos de felicidad son cada vez más cortos. Tengo que cambiar, tengo que volver a ser quien era. Debo recuperar mi pasión y mis fuerzas, las tengo escasas estos días. Pero hay algo que me está impidiendo avanzar y no sé qué es. Tú me conoces mejor que nadie, por favor ayúdame a entender qué está sucediendo con mi vida, ayúdame a deshacerme de este miedo que me atormenta... Seguiré intentando, siempre.

No me olvides,



G.

Cartas: 10/10

Querido amigo,



Quiero advertirte que cuando hayas leído la mitad de esta carta quizás empezarás a sentir miedo por mí. Quiero que no te preocupes y leas hasta el final. No me busques más pues ya no puedo seguir escribiéndote. No te pongas triste, eventualmente todo se termina, y creo que ya es momento de darle fin a esta serie de cartas.


He estado pensando en eso que desde chicos nos han dicho: "debes estudiar para que seas alguien", "esfuérzate para que seas alguien", "trabaja duro para que seas alguien", y así lo he hecho toda mi vida. Ahora llego a un punto donde no quiero ser alguien, simplemente no quiero ser.
Intenté hacer lo correcto y me salió mal. Me equivoqué, hice lo incorrecto, y me salió tan bien que no pude dejar de hacerlo. Ya no puedo vivir este día a día que me recuerda lo que he hecho, lo que he perdido, lo que fui y lo que nunca seré. Ya no puedo vivir de decepción en decepción. No puedo despertar cada día pensando si lo merezco o no, pues la vida es injusta y no me valoras a pesar de todo lo que haga. Si buscas con cuidado en mis cartas anteriores, encontrarás a qué me refiero con estas cosas. A veces me gustaría que lo hubieses notado a tiempo, antes de convertirme en lo que soy ahora...
Pido perdón a todos aquellos a los que hice daño, y doy gracias a todos los que me perdonaron. Pido que no llores por mí, pues no quiero causarte más sufrimiento. Te pido que seas fuerte como yo no he podido serlo, que busques una salida aunque yo no la haya encontrado. Sonríe aunque duela, mira al cielo y piensa en mí. Así, quizás todo esto haya valido para algo.
Lamento no haber dado más. Lamento no haber sido suficiente. Lamento todo lo que causé.
Mis intenciones fueron buenas, aunque jamás lo haya parecido.



Me despido pidiéndole perdón a Dios, mis padres y a ti. Me despido con una lágrima amarga que se desliza por mi mejilla, pero también me despido en paz, pues al fin, todo se termina.





Esta vez mi última frase será la contraria a la usual:




Olvídame...




G.

Te escribo a ti

Te escribo a ti, a ti que siempre me entiendes. Te escribo porque no sé a quién más escribirle, y te escribo sabiendo que nunca lo leerás. Lo hago porque te quiero, o quizás lo hago porque estoy desesperada. De cualquier forma, te escribo, porque no sé qué otra cosa hacer.

¿Alguna vez has sentido un dolor tan grande que te paralice? Así como un dolor que te atraviesa el cuerpo, que te haga perder la visión. Así como el que siento ahora.
Volver... Se siente extraño... Como muchas cosas en mi vida, no sé para qué lo hice. Me siento perdida, ¿sabes? No sé quién quiero ser, no sé a dónde quiero ir ni qué quiero hacer con esta vida, y todo eso me lleva a que tampoco sé quién soy en este momento. Tú me dirás que eso no es cierto, porque hace algunos meses yo tenía claras todas estas interrogantes, y hasta tú sabías la respuesta a esas preguntas. Bueno, te digo que a veces una muerte lleva a esto. Con la muerte de alguien también se mueren un poquito las demás personas, las que eran cercanas a ese alguien. Supongo que eso me pasó a mí. Supongo que un dolor tan grande te hace estar a la deriva por un tiempo, ¿no? La pregunta es cuánto tiempo dura eso, porque yo no sé cuánto más pueda aguantarlo.

Te escribo porque me siento sola, porque a veces siento que no vale la pena vivir así. Te escribo aunque sé que no lo leerás. Te escribo porque fui ingenua y pensé que al volver todo estaría bien de nuevo y ella estaría conmigo otra vez, y ahora he vuelto y el mundo se me hace un lugar muy grande donde yo soy sólo una persona insignificante.

¿Has pensado en la muerte alguna vez? Desde hace unos meses yo pienso en ella constantemente, y sé que ella también piensa en mí. Es curioso, cuando pasa, uno no lo cree. Siempre hay la esperanza de que se pueda revertir todo, que sólo sea temporal. Esos momentos de esperanza son felices, aunque sólo duren un par de segundos. Yo siempre me imagino hablándole otra vez, contándole todo lo que se perdió, diciéndole todo lo que la he extrañado. Y aunque sólo dure un par de segundos, soy feliz. Pero luego me doy cuenta de que eso nunca pasará, y eso sí que es un nunca definitivo. ¿Has pasado por eso tú también? ¿Puedes entenderme? Así que ya ves, la muerte es lo único que no es reversible, es lo único (creo) que no se puede arreglar, y lo peor es que es inevitable.


Así que te escribo porque la muerte de alguien nunca se supera, sólo se aprende a vivir con ella todos los días. Uno aprende a distraerse con las cosas  banales de la vida, las rutinas, las locuras, escribirte, y así poco a poco se va dejando atrás el dolor. Pero tendré que convivir con ella por el resto de mis días. A veces me lo recordará y el dolor volverá, pero eventualmente pasará, y así hasta que me toque a mí misma lo inevitable. Te escribo porque puedo explicar lo que sé es el proceso, pero a veces no puedo llevarlo yo sola, a veces te necesito. Te escribo porque aunque tú no me leas, escribirte siempre me distrae del dolor.

Esfuerzos no tan vacíos

Dicen que no debes dar sólo para recibir, pero dar demasiado y recibir tan poco te hace sentir poco valorado, como que nada de lo que haces y todo el esfuerzo que pones, no es suficiente, y que tal vez nunca lo será.

Ayer fue uno de esos días donde me sentí así, me sentí burlada por la vida quizás, o por la cruda y áspera realidad, por las promesas vacías y los "para siempre" de las personas, o tal vez por circunstancias que desconozco.
Sea como sea, se me juntó todo. Me sentí desmotivada, rechazada y desvalorada, y es ahí donde comienzo a cuestionar por qué hago lo que hago, por qué me esfuerzo tanto si tan poca gente valora eso y otros se fijan más en aspectos superficiales. Ahora me doy cuenta que lo hago porque ME GUSTA. Me gusta la forma en que me siento al dedicarle mi tiempo a estas cosas, aún cuando sepa que ni siquiera la persona por la que más espero lo notará. ¿Que por qué me gusta? No lo sé. Soy demasiado complicada y la verdad, a veces ni yo misma me entiendo. Pero así soy, y no he podido cambiar y tampoco sé si quiero hacerlo.
Este es el punto donde, pensando en frío, digo que soy demasiado masoquista, y seguro quien me lea también lo pensará. Pero mi corazón es terco  y apasionado al extremo, y no se deja dominar por la razón. Así lo golpeen, cuando llegan esos momentos, él es quien me dice qué hacer. Por eso es que me digo a mi misma: "mi misma, o intentas dominar a tu corazón y controlarte, o te aguantas esos momentos sentimentales donde quieres mandar al mundo al carajo.". Hasta ahora, me toca aguantarme, pero siempre intentando un poco más no darle tanta importancia a personas que no reflejan lo mismo hacia mi, e intentar hacer las cosas para y por mi, para mi satisfacción personal, en lugar de por los demás. Y mientras tanto, seguir, no detenerme, porque la vida continúa y no quiero perdérmela.

Namaste and Good luck.

Recuerdos

Empezaré diciendo que ni me gusta lo que voy a publicar, pero igual lo voy a hacer...
Tengo mucho tiempo sin escribir nada, ni siquiera ninguno de mis poemas locos que nadie más que yo ha leído. ¿Por qué? Bueno, creo que mi inspiración anda ocupada con algo/alguien más y no ha querido servirme para escribir nada.

Llevo meses ya queriendo escribir algo sobre este tema de los recuerdos pero nada me salía bien... Duré un tiempo escribiendo lo que voy a poner a continuación y no está muy bueno, pero ahí va...

Tener algo y después perderlo es algo que pasa más frecuentemente de lo que pensamos, por eso de “nada es para siempre”. A veces sabemos que lo vamos a perder tarde o temprano y nos hacemos esa idea, a veces sabemos exactamente la fecha de expiración, a veces ni siquiera imaginamos que podríamos perder eso que tanto queremos y muchas veces no valoramos. Cuando pasa, siempre perdemos el tiempo buscándole explicación, nos preguntamos por qué y muchas veces no tenemos respuesta. Este no es mi caso. Aunque me pregunto por qué, mi mayor problema es diferente y quizá un poco peor que ese, mi problema es empeñarme en recuperarlo, cueste lo que cueste, aunque me golpee mil veces y la gente me diga que lo deje pasar ya. Mi problema es querer retroceder el tiempo a una época que permanece en mi mente como si hubiera sido ayer, es no querer pasar la página porque las que vienen son oscuras y completamente infelices comparadas con las que ya pasaron. Es como que si quisiera pretender que nada cambió cuando la verdad es que todo es completamente diferente. Es ser la persona más terca del mundo diciéndole a la realidad que no me importa lo que ella diga, sólo me importa este imparable deseo de querer volver atrás y quedarme allí.
¿Por qué me pasa esto? Bueno, tal vez porque cuando me siento realmente feliz con algo, me apasiono mucho, me aferro a los sentimientos, aparto todo lo demás para concentrarme en eso y cuando se acaba siento que ya no tengo nada, porque descuidé todo lo demás.
Los recuerdos también toman su parte en esto y cuando la nostalgia se apodera de uno, es imposible no querer regresar el tiempo a uno mejor. Yo que soy extremadamente soñadora me la paso creando mundos de fantasía donde todo pasa a la manera en que yo quiero y donde la realidad no existe…
A la final creo que el proceso de aceptación comienza realmente cuando duele más intentar en vano recuperar algo que hace tiempo se perdió, que el mismo hecho de haberlo perdido. Cuando ya te cansas de intentar sin ningún resultado. Espero que eso ocurra pronto para mi, mientras tanto sigo en mi rutina diaria intentando distraerme con las banalidades del mundo…
Namaste and good luck.

Intentar

Intentaba porque no había otra cosa más que hacer. Intentaba porque si no lo hacía sólo quedaba desvanecerse, dejarse desfallecer y según un viejo juramento eso no era opción.
Intentaba pero con menos ganas cada vez. Cada caída dolía más que la anterior, aunque no fuera tan fuerte. Se levantaba cada vez más lento y recogía los trozos de su vida tirados por ahí. Intentaba unirlos aunque fueran tantos, y luego seguía.
Un rayito de luz le iluminaba la vida, aunque fuera momentáneamente.
Intentaba encontrar esperanzas en las miradas de los espectadores. La mayoría de ellos sin mucho que decir con sus almas llenas de nada.
A veces encontraba la esperanza en ese alguien, y de la nada los trozos de su vida eran uno sólo de nuevo. La esperanza se transformaba en fe y sonrisas, en una alegría que inundaba todo a su alrededor.
La esperanza se iba y volvía a la oscuridad. Era un círculo vicioso que sin ningún cambio parece no acabar. Pero intentaba salir con más fuerzas, intentaba encontrar fortaleza en las pequeñas cosas del camino, esas en la que nadie se fija.
Intentaba porque dejar de intentar es fracasar y eso no era aceptable. Intentaba porque dentro de la desolación quedaba el deseo intenso de triunfar.
Realmente nada más importante que intentar.